Verde intenso, rojos incandescentes, arterias vivas e interminables que se encuentran por azar y se vislumbran en los ríos, de caprichosos trazados, contrastando con las grillas dictatoriales de las ciudades que voy atravesando, busco la línea del horizonte, como quien busca la seguridad, allí esta, perfecta, me refugio en ella, pero no hay caso, no consigo ni busco refugiarme en lo seguro. y me transporto mas allá, percibo la curvatura de la tierra intento abrazarla siento que cabe en mis manos, luego entiendo que cada limite racional es irrefutablemente destrozado por una sensación trascendental que me invade; La tierra, el verde, los ríos caprichosos que se encuentran sin esperarlo, todo esto es parte de un plan divino en el cual me siento protagonista.
Todo lo demás es un fallido intento por protegerme de la gracia divina
de haber encontrado el amor.
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